Aprendiendo, perdiendo, ganando y construyendo todas esas mil cosas. Pienso en todos aquellos que me han acompañado y son: los hombres de mi vida, a esos que me han arrebatado una sonrisa, han guardado mi corazón y los que me han secado mis lágrimas.
En mis días fríos existen esos Ángeles incondicionales, que llaman, que escriben, toman un café, con quienes a mi lado trazan las líneas de un nuevo futuro. Ninguno de ellos son hombres de épocas, de momentos y menos de circunstancias porque ellos son mis amigos.
Maravillosa mi oportunidad el que caminen a mi lado y que sean una pieza de mi vida.
Muchas veces cuando me pierdo, me reencuentro en sus palabras, en su ternura y sobre todo en su confianza. Estos años he descubierto siempre en ellos algo nuevo.
Agradezco por escuchar, por diluirnos en carcajadas en una pantalla de cine, en una taza de café, incluso por ese pañuelo que sirvió para secar mis lágrimas.
El corazón de una mujer no le pertenece de quien la envuelve en palabras que provoquen ilusión, sino de aquellos que asumen el valor y el compromiso de sus palabras. Estos hombres forman parte de mi vida porque viven la congruencia del verdadero cariño y tengo la fortuna que sea parte de mi vida.
Por mis amigos del ayer y los de siempre.
Gracias.