8 de noviembre de 2010

El Desalojo

De vez en cuanto nos desalojan y otras tantas desalojamos. Un día solo decimos fuera fuera fuera a todo eso que no me hizo bien. La gente no comprende, pero es por convenios y acuerdos mutuos. Se transgreden límites que colindan con los desencantos.

A veces nos desalojan hasta de un corazón, siendo la emoción inicial de pérdida, “un golpe saca aire desorbitante", sin paradero, sin norte y sur.

Te preguntas dónde dormirá hoy tu sentimiento. Quizás viendo a las estrellas. ¿Quién sabe? con maletas en mano, cajas de recuerdos, bolsas de ilusión y ollas de costumbres. El desalojo no sé avisa solo llega y qué si pa´ fuera!!!.

La orden es dada sin palabras pero con un tono de voz distante y mirada de un desconocido. Esta orden no discrimina, igual desalojamos del corazón a un familiar a un amigo y hasta un gran amor. Hay a quiénes no nos desalojan y es porque nos vamos "somos gitanos" ó simplemente entendemos que hay cosas que se nos van de las manos.

1 comentario:

Juanfer Villatoro dijo...

Es cierto. "El desalojo" viene, a veces abruptamente. A veces es porque se acaban las alternativas y otras porque despertamos "el gitano" que llevamos dentro. El desalojo nos deja en medio de la autonomía, la cual si aprendemos a abrazar, nos enseña que sin lastre... ¡somos felizmente libres!
Juanfer Villatoro