1 de diciembre de 2011

UN MERECIDO ADIOS

Como el más sencillo e inofensivo ejercicio universitario se crio un seudo que empodere hace 10 años. La creación de personaje que fuera un “me too” nació la Oruga. Con la libertad de mi ser le dibuje cada facción, a pinceladas forme sus risas y tristezas. Como dos líneas de tren que van a su par caminó conmigo durante estos años, que en algunos casos fue más protagonista que yo misma. Amo lo que creamos juntas, amo lo que cuidamos y protegimos, amo lo que perdimos, pero lo mejor, lo que aprendimos. Como la incondicional amiga imaginaria que me acompaño en el back stage mientras que tuvimos que mostrar una sonrisa cuando la función debía continuar. Mi oruga me permitió explorar rincones de este laberinto del corazón, que en su fragilidad me hizo más fuerte y que en sus silencios me impulso. Las cosas no cambian tanto, pero si la perspectiva. Como quien relee un libro y descubre nuevas frases y nuevos sentidos. Así hoy me veo en el espejo y ya no la encuentro en mí. Ambas crecimos nos llego la metamorfosis, ella de mariposa y yo una mejor Guis. El camino solo ambas sabemos cuánto nos costo, vaya si no fue así, este año cual montaña rusa. Pero toco bajarnos y tomar nuevas aventuras. Mi querida oruga hoy te digo perdóname por las veces que te hice repetir una misma materia por no aprender a la primera. Gracias por tu compañía silenciosa en mi vida y la reencarnación que me permitiste vivir. Te amo porque solo se puede devolver con amor lo que con amor se entrega. Adios oruga y bienvenida Mariposa. Guis

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