Con esas notas musicales de violines y un lejano saxofón.
Pasan grandes historias en los pequeños mundos.
La Oruga estuvo frente a un gran cañón, observa la inmensidad y la nada.
Fijamente le susurra al viento sus sueños y el viento danzaba con ellos.
Su sueño, quería contar como la cigarra.
La cigarra canta a la mar cuando se enamora.
Pero era una oruga sin talento.
Quizás la oruga solo se quería enamorar.
Por su chispa, ella quería sentir y vivir algo espectacular,
Pero no tenía amor .
Buscó y buscó, por su grandeza, sintío enamorarse del sol,
Tal vez buscaba eso que le daba un toque especial o solo lo necesitaba.
Aunque el sol le regalo su calor, tristemente encandilo su mirar
El sol se fue alejando, no podía estar con ella por las noches y ella olvido su voz
Los años la volvieron ciega, y por las noches olvido ver la luna.
Pero un día, sin sol, sin calor, sin memoria, a través un charquito volvió a ver y sentir las estrellas,
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